viernes, 15 de mayo de 2015

1975. Anécdota de la escuela: decir y escuchar lo que no se debe.


                                                                                      Ni ver, ni oír, ni hablar


Donde se narra el inconveniente de decir una palabra prohibida en ciertos ámbitos, desconociendo su significado y enunciándola con libertad.

 Sucedió un día, a mis siete años, cuando estaba en segundo grado de la primaria, que después de una clase de educación física , Fabio y Héctor se reían y pasaban a todos un mensaje en el oído. Hasta que llegó mi turno. Fabio me dijo - entre risas- que Héctor quería coger a la maestra de gimnasia. Yo le pregunté qué quería decir coger y se rió diciendo: ¡nena!, ¡¿No sabés?!. Yo le preguntaba a los de alrededor y todos se reían excitados sin explicar. Entró la maestra, la altísima Susana - que además tenía una melenita oscura que le daba , junto a la aspereza de su voz, aspecto de león-  y con esa voz ronca pidió silencio. Yo intuía que la palabra en cuestión era algo que no se podía decir, pero como nadie avisaba su significado y eso me dio bronca ,levanté la mano y le pregunté a la maestra: señorita, una pregunta. ¿Qué quiere decir coger? La maestra , después de un silencio extraño, me explicó: quiere decir tomar, por ejemplo: yo tomo esta lapicera, yo cojo esta lapicera y así siguieron más ejemplos. Agregó que era un verbo más utilizado en España. El calor llegó a mi cara porque rápidamente trataba de asociar coger a la maestra, tomar a la maestra y esto me confundía. Y pensaba todo esto en plena conversación con ella, quien repitió: - Se usa en España Beatriz, aquí usamos tomar o agarrar, yo tomo o agarro esta lapicera. ¿Entendiste?. Sí. Sí, dije colorada. Y Susana agregó con cara de intriga y quizás de amenaza:  -¿ Por qué me hiciste esa pregunta?  No, por nada, respondí rápidamente , con los cachetes a punto de explotar. Algunos chicos se reían. No, por nada. ¿Por qué me hiciste esa pregunta? No podía decir sino lo que había pasado, y lo dije. - Fabio me dijo que Héctor quería coger a la señorita de gimnasia. ¿Cómo? , me gritó. Y encima agregué que quería coger ...y algo de la cola de la señorita. Nunca voy a olvidar la expresión de Susana, los ojos queriéndose salir de la cara. ¡Vengan para acá, ya!, vengan: Andrea, Fabio y Héctor. Nos empezó a increpar - a ellos por lo que dijeron y a mí por repetirlo- y yo me quería morir, desaparecer. Tenía miedo. ¡Todos se quedan en silencio que vamos a dirección y van a llevar nota en el cuaderno de comunicaciones!. El resto del grado se quedó en silencio. Nosotros  tres rumbo a dirección; Fabio y Héctor tomados de las orejas por Susana. Entramos. Estaba Mancini, el director que enseguida preguntó ¿Qué sucede aquí?. La maestra me miró desde lo alto, tan alta como era ( y agrego que yo la quería mucho) y me dijo: Beatriz, decíle al director lo mismo que me dijiste a mí.  Lo dije, cada vez más atormentada (estaba nada más y nada menos que antes el director): - Fabio me dijo que Héctor quería coger a la maestra de gimnasia. No recuerdo qué pasó con el director. Sólo que llevamos nota en el cuaderno de comunicaciones y que terminamos debajo de la campana en penitencia, además de enemistada con mis dos compañeros.
Llegué a mi casa y , pasadas unas horas, le conté a mi mamá, antes de mostrarle la nota del cuaderno. Ella se rió. Estaba con mi hermana , que se rió con ganas también. Las dos reían. Les pregunté: ¿ Qué quiere decir coger?. Mi mamá se puso incómoda, ruborizada, no sabía cómo explicarme, y entonces me dijo: ¿Te acordás la semana pasada, lo que estaban haciendo esos perros?. Sí, dije. Recordé en el acto la siniestra escena de una perrita " enganchada" a un perro de alto porte. En el barrio había sido todo un suceso. Unos vecinos decían de tirarles un balde de agua así se "despegaban". Decían pobre perrita y cosas por el estilo. La perra no dejaba de chillar, no eran ladridos, eran como gritos. Traté de ensamblar esa imagen con la palabra coger, Fabio, Héctor, la maestra de gimnasia, la cola, Susana, Mancini, mis compañeros. Sólo recuerdo que sentí vergüenza por haber preguntado eso y me dije que me cuidaría de preguntarle cosas a la maestra, que tendría que estar muy segura que no fuese algo que no se podía nombrar... que indagaría soto voce antes, que tendría que estar casi segura de no ofender o molestar. No quería pasar más esos "tórridos y transpirados veranos" .O quizás, lo mejor sería hacerme la que todo lo sabía. Para alguien memoriosa nacía otro problema.



                                                                  B.J ©

1 comentario:

  1. El problema es la explicación de la madre...

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