sábado, 31 de octubre de 2015

Love of my life. 1981

La anécdota de A.C sobre Honesty me disparó un recuerdo donde la música también es protagonista. Es increíble como puede estar sepultado en el pasado algo que pasó hace mucho, pero que al sonar esa canción nos hace volver a ese estado, a ese momento, a recordar esa persona que fuimos y no somos mas, o que seguimos siendo pero que no nos reconocemos.
Año 1981. Terminamos 7° grado, 13 años y la expectativa incierta y un poco asustadora de empezar la secundaria en otra escuela. Carnavales. Febrero y un calor insoportable. Todavía se jugaba con agua. Con mis amigas de la parroquia preparamos una cantidad grande de bombitas y desde la terraza de mi casa (que era en una esquina) empezamos a tirarle a los pibes que pasan. Ellos empiezan a devolverla. Mi mama nos permite el juego, aunque en un momento se vuelve bastante intenso y es necesario cerrar todas las ventanas.  Desde la esquina dominamos un buen sector, empiezan a juntarse mas y mas pibes del barrio. En eso veo aparecer al Mono, así lo llamaban. Petiso, morochito, ojos claros. Vivía a la vuelta de mi casa y a mi me gustaba, aunque nunca habíamos hablado. El y sus amigos van y vienen con bombitas que arrojan intentando mojarnos, aunque nosotras en la terraza estamos en mejor posición.
Al otro día, sábado, vamos al baile de carnaval en un club del barrio. No me acuerdo mucho hasta que vienen los lentos. Ahí viene el Mono y me saca a bailar. Suena Love of my life, de Queen. Siento que me agarra demasiado, pero como me gusta me dejo. Supongo que hablamos, pero lo mas importante es que empieza a besarme, y me da mi primer beso de lengua que me deja arrobada. No se me ocurría que un beso era así!. Yo pensaba que era solo juntar los labios (en esa época éramos muy inocentes). Recuerdo que bailamos varios lentos y después nos sentamos y seguimos apretando, como se decía en esa época. Yo estoy como en otro mundo. Mi papa nos viene a buscar y recuerdo volver en el auto con esa sensación de que algo muy importante me había pasado.
Una semana después empiezan las clases. Yo iba al Normal, él a una Técnica. Estaba en 3° año. Solíamos salir de la escuela e ir a caminando a la plaza para tomar el colectivo de vuelta. Un día lo vemos al Mono. En esa época iban con blazer azul, camisa celeste y corbata, pantalón gris. Yo de guardapolvo blanco. Viene a hablarnos. Mi amiga y su amigo nos dejan solos. El me dice que quiere verme, que salgamos un día. Yo me asusto. Me hago la difícil. A pesar que me gusta le digo que no.
Siempre me pregunté que hubiera pasado si no hubieran pesado mis represiones abonadas en la iglesia, mi susto ante la experiencia de que te besen así y te guste. La posibilidad de tener novio. Después me cerré. Hasta 5° año no tuve novio, los que me gustaban no me daban bola, los que gustaban de mi a mi no. Luego supere mis inhibiciones, pero ya es otra historia.
Olvidar: desprender de la memoria. Recordar: pasar por el corazón. Hoy el Mono paso por mi corazón, y donde esté lo saludo, porque cada vez que escucho esta canción me acuerdo de mi primer beso de lengua.

1 comentario:

  1. Qué buena secuencia la de jugar a la tarde con el Mono a las bombitas y a la noche besarse apasionadamente...

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